lundi 15 octobre 2007
Cuento de hadas
- No esta mal como idea ah? que piensas tu? (le pregunto al diablo)
- Quizas es buena idea, mi barbudo amigo, pero quién va a habitar tu paraiso nuevo? ya tienes a Adan y Eva y ya viste lo que hicieron esos dos desobedientes!
- Si, ya sé, ya vi, pero es por culpa del libre albedrio y, en Paraiso 2.0, no voy a hacer la misma lesera: sus habitantes estarn sometidos al "destino". Me duele un poco la espalda y voy a tomarme unos dias, en ese periodo voy a escribir, con mi pluma todo-poderosa de tinta china, el destino ineluctable que cada humano va a seguir.
- Ah, me parece bien. Y yo, mientras tanto, que hago?
- mmmhhh puedes encargarte del asunto "judios y musulmanes", porfa?
- con mucho gusto, mi querido amigo.... (se dejan oir, como por efectos de ventrilocuo, risas de ultratumba)
Cuando Paraiso 2.0 estaba ya establecido y poblado, las vidas de las personas comenzaban a estructurarse siguiendo misteriosos hilos invisibles o, mas bien, visibles a nivel de alma, porque los cuerpos no tenian un disenio que permitiera tal milagro. Personalmente yo no creo en el destino PERO no es a mi a quien dios va a obedecer (sobretodo si la rubrica "fe" tiene piernas flacas) asi que no hay gran cosa que yo pueda hacer o decir al respecto. Conozco algunos datos, si, pero mi participacion se ha limitado a la observacion energética desde el éter.
Una vez llegado el dia de mi encarnacion, para hacerla posible necesitaba contar con un padre y una madre: EL, un bello hombre joven con mil novias y diez mil historias pegadas en la punta de la lengua; ELLA, una jovencita bella como el cielo estrellado, brava, valiente y lista a hacer de su vida una proeza de amor.
Mi padre era caballero, mi madre princesa-celestial-escondida. Mi abuelo despreciaba ferozmente a los caballeros, cuando queria ofender a alguien decia: "este es un hijo de puta con caballero".
En un resumen-acelerador-del-tiempo, veo al caballero: atravesaba un pueblito acompañado de su escudero, cuando vio a la PCE (princesa-celestial-escondida) y supo, en ese instante, que se trataba de una princesa; para él, ella no estaba en absoluto escondida, asi que le dijo a su acompañante: escucha, mi fiel escudero,ves esa mujer angelical que esta alla? Es la mujer que yo esperaba para que fuera mi dulce amante eterna, la madre de mis hijos. Voy a casarme con ella.
El caballero se fue sin decir nada mas y regreso a los dos dias sin armadura, sin caballo, las manos vacias pero llenas de amor y con la mirada mas ardiente que nadie jamas hubiera visto (ya habia producido 3 incendios forestales solo con mirar los arboles del camino). Se acerco a la princesa y le dijo "quieres casarte conmigo, mi bien amada?".
Mi madre reconocio en los ojos del caballero el rayo, el poder de las estrellas, la colera contenida de las nubes de tormenta: era EL el rey de su reino, ELLA solo debia decirle "Si", lo demas estaba ya todo decidido.
Fue ahi que yo comencé a soñar. Fue ahi cuando yo naci, 2 años antes de mi nacimiento encarnado.
et c'est pas encore la fin
lundi 24 septembre 2007
Confesion
La perra los lamía y con el hocico los acomodaba entre sus patas para que estuvieran tibios y protegidos. Eran unos 8 ó 10 bichitos preciosos y extremadamente frágiles.
Yo veía que la perra se ponía nerviosa y se subía a una caja, entonces la calmaba y subía a los perritos a su lado, en la caja.
Yo entraba a la casa (todo pasaba en el jardín) y de pronto se hacía de noche y comenzaba a llover. Salía corriendo al patio a proteger de la lluvia a la madre adoptiva y su camada.
Ella ya había bajado de la caja y entraba en su casita donde ya había coseguido meter a más de la mitad de los cachorros que quedaban vivos.. porque la lluvia, el frío y la caída de la caja habían matado a un par.
Miré con tristeza y remordimiento, di media vuelta y me fui, finalmente me di cuenta que yo no tenía nada que hacer ahí.
Y pasa que despierto y no tengo perro ni jardín ni cachorros.
Pasa que estoy perdida en el camino escalofriante de hacerme cargo de mi propia vida. Pero realmente de la mía, no de todo lo que signifique globalmente "una boxer blanca que cuida de cachorros que no son suyos". Y curiosamente esa imagen no la asocio a mí. No soy yo la abnegada y entregada madre de crías ajenas.
Pasa que tengo rabia, mucha y no sé como sacármela de encima, quiero romper vidrios y correr hasta que se me gasten las piernas. Quiero gritar hasta la afonía.
Inventar palabras que decapiten, que se claven como fierros oxidados en las tripas de quienes las oigan y quiero ver las caras torcidas y deformadas por el dolor de oírme, quiero escuchar las suplicas de clemencia que no voy a oir y quiero comerme un trozo de pastel feliz de la vida mientras los demas se tragan la mierda que les devolví, toda esa que me mandaron sin darse cuenta que me estaban destruyendo, toda esa que guardé cuidadosa y herméticamente (y así explico porque soy una rencorosa-de-mierda).
Tengo rabia, me arde, me duele, me hincha los ojos.
Siempre va a ser mi culpa si algunos cachorros mueren y supongo que, en el fondo, asi lo quise. Mejor ser la culpable que no tener participación alguna en los eventos?
Tengo rabia y no quiero que se me pase, porque sé que ahí no voy a tener nada más que la pena, la que me ahoga, la que me desnuda, la que me grita con la fuerza que me roba "pobre imbécil, no te das cuenta que estás sola, que siempre lo estuviste y que siempre lo estarás?"
Quiero a mi rabia, la necesito para sobrevivir...
Eso, Padre y también que fui soberbia: discutí y defendí mi punto de vista porque estoy segura que tengo razón, porque -aunque yo no quiera- casi siempre la tengo.
Y tuve relaciones sexuales prematrimoniales.
De todo eso me acuso, Padre. Acaso usted puede ayudarme?
samedi 15 septembre 2007
Ojos que no ven
- "Quédate... en... el... rincón" jadeo, me falta el aire, he corrido por todos lados.
Estamos en el segundo piso, en una habitación vacía, grande, sucia. A nuestras espaldas, a la izquierda, la escalera. Al frente sólo ventanas. Afuera, la horda rabiosa que se acerca.
- "Aléjate de la ventana P es peligroso!" me dice mi hermano mientras se acurruca en una esquina -hacia mi derecha- para protegerse.
- "Sí, ya salgo de acá, déjame que me fije cuantos son y donde vienen"
Me asomo por la ventana: unos 50 hombres armados delirando en gritos sulfurosos, fétidos de venganza. Descubro que el odio hiede. No sé el motivo, pero sé que nos buscan y nos quieren muertos.
Uno de ellos se acerca demasiado; trae un rifle enorme y apunta hacia mi ventana.
- "Sal de ahí inmediatamente P!!" grita mi hermano y el alarido ronco resuena en el mismo segundo en que me giro sobre mi derecha para salir del blanco de tiro del loco desaforado del rifle.
Escucho el disparo cien veces más dentro de mi cabeza, miro detrás de mí y veo en el antepecho, debajo de la ventana, un forado de al menos 15 cm de diámetro.
Se me paraliza el corazón 2 segundos, tiempo justo para darme cuenta que me salvé de milagro, que la bala debe haber pasado a 1 cm de mí.
Estoy sentada en el suelo, sobre mis rodillas, apoyada sobre mi brazo derecho, el izquierdo sobre mi muslo, jadeando el riesgo, temblando de sobredosis de adrenalina, lista para seguir corriendo y buscar la escapatoria, salvarme yo y mi hermano.
Lo miro con expresión de urgencia, no entiendo por qué sigue ahí quieto, observándome; tenemos que incorporarnos y salir antes que estos locos entren en la casa. Por el agujero del muro los veo aproximarse.
- "P... límpiate los restos" me dice mi hermano con expresión angustiada, mirándome fijo.
- "Restos de qué??!!" Me pregunto si estaré herida, me da miedo mirarme entonces cambio mi posición: me apoyo sobre el brazo izquierdo ahora y con el derecho me toco las piernas, el pecho, la cara. Siento que estoy bañada en algo tibio, un poco espeso, pero me miro y no veo nada. Nada extraño al menos, creo que se trata de sudor: normal, llevo horas corriendo y nuestras vidas están en riesgo.
- "P... es tu brazo"
No entiendo de qué diablos habla mi hermano. Me miro ambos brazos, todo en su lugar. Lo miro de vuelta exigiéndole una explicación a sus incoherencias. El continua, pero se agrega en su mirada una expresión de dolor.
- "La bala te amputó el brazo izquierdo, P"
El brazo izquierdo, sobre el que yo estaba, en ese minuto, apoyada. Es absurdo! acabo de mirarlo y esta ahí, sin siquiera rastros de herida. Bajo esta revelación escalofriántemente monstruosa, vuelvo a mirarme.
El espectáculo es grotesco. Ahora me veo: estoy llena de sangre, de mi brazo izquierdo no queda sino el hombro y unos 12 cm sobresalientes.
Mi carne es muy roja, está desgarrada y aun chorrea sangre. Estoy apoyada sobre la nada. Ni siquiera veo donde fue a dar mi brazo mutilado y no entiendo por qué no me duele.
Repentinamente me siento débil, no tengo más fuerzas para correr y comienzo a sentir un cosquilleo que deriva en punzante dolor. Mi brazo inexistente palpita. Sus restos calientes y ensangrentados me salpican la cara. Miro mi brazo, la luz comienza a disminuir, miro a mi hermano, sigue lejos o parece que se aleja más, hacia la sombra. Cierro los ojos. Nada más tiene sentido. No debió habérmelo dicho...
mercredi 22 août 2007
La visita
La sala grande siempre lo pone nervioso, pero es ahi donde reciben a las visitas, asi que no hay opcion y como ella vino hoy, es ahi donde se encuentran.
Ella habla unos minutos, él escucha. Ella pregunta, el se calla. Respira. Necesita concentrarse. Baja la cabeza en unos 40º, sus párpados se semi-cierran sobre los ojos, sin cubrirlos totalmente, se queda mirando un punto fijo que ni siquiera existe, entonces todo lo que está alrededor se pone borroso, flou, fuera de foco...
Los sonidos y ruidos comienzan a desvanecerse gradualmente; de poder identificar hasta de donde vienen y hacer una compleja imagen mental al respecto, pasa a sentir solamente un fondo sonoro que lo aturde o lo hipnotiza.
En pocos segundo, ya no está ahí. No en el plano que entendemos como "estar conciente".
La magnitud del tiempo no tiene más sentido, sólo existe ese espacio estanco en que flotan, sin mucha calma, cientos de pensamientos que se entrecruzan y chocan y dan origen a otros, como nacimientos de pequeños planetas y sistemas.
Todo alrededor se parece a una acuarela abstracta. Las imágenes exteriores ya ni siquiera las percibe, aun teniendo los ojos abiertos.
No distingue el paso del tiempo claramente. No es posible que los hechos que se han sucedido con ese nivel de fluidez y complejidad hayan transcurrido en un período de tiempo tan reducido.
Uno de los manchones de color detras del marco auditivo hipnótico se satura y se intensifica. Comienza lentamente a tomar cuerpo pero no le permite, aun, abandonar el estado en que se encuentra, ese estado atento, presenciando a sus planetas y sistemas rotar y trasladarse en inminente riesgo de choque. Está maravillado del espectáculo, pero también sabe que es sólo un medio, ya que "entró" a este estado con un objetivo definido.
El color-sonido se hace forma. Es ella, sentada frente a él, mirándolo fijamente, las piernas dobladas y sujetas por los brazos, sobre la silla.
Entonces él recuerda.
Su sistema interno se desestabiliza; sacude su cabeza y pestañea repetidas veces, carraspea.
El eco sonoro difuso se repite, pero con forma audible en un plano estandar de comprension. Ya identifica letras, palabras, sentidos. Está "regresando" y debería venir con una respuesta.
- Y? di... qué decidiste?
Desde que ella enuncia la pregunta ya sabe la respuesta, pero quiere constatar -por enésima vez- que su teoría de conjuntos es correcta y que él va a confirmarla.
Cuando lo mira y ve sus ojos semiabiertos y su cabeza inclinada, sabe que él no está ahí, que está sumergido en su reflexión de colores a velocidades intentendibles.
Alguna cosa en la garganta o en el cuello o en las manos le da la respuesta anticipadamente, pero le parece correcto formular la frase, modular cada letra dándole vida desde el minuto en que sus labios se mueven para formar el sonido. Sabe que darle sonido a las ideas las dota de cierta materialidad indesmentible, les da forma concreta y, principalmente, sabe que él debe pronunciarse conscientemente sobre la situación... Porque ella sabe que él sabe... sobre el peso de las palabras y de los hechos.
Traga saliva presionando fuertemente la lengua contra el paladar, para aclarar la voz sin tener que toser; no quiere distraerlo.
Finalmente se decide a entreabrir los labios para dejar escapar un sonido. Los abre sin variar su postura, pero dentro de la boca, la lengua hace un movimiento de contracción de su parte trasera y se mueve hacia arriba, sin llegar a tocar el paladar, como poniendo su base atenta para el asalto verbal.
Acompaña a este movimiento una expulsión de aire desde el estómago, a la velocidad de la ansiedad contenida, que roza las cuerdas vocales -haciéndolas vibrar- y continuando su viaje vertical hasta chocar con el paladar siguiendo la curva de casi 90º, para entrar en la boca y, con la ayuda de los labios que se ponen en la posicion precisa requerida, salir finalmente bajo la forma de un "Y...?"
Su "Y" produce eco en su boca, ya reseca. Traga más saliva y repite el proceso, con más aire, con más contracciones automáticas, con más músculos trabajando al 100%, porque toda ella necesita una respuesta. ". "y? di... qué decidiste...?"
Él mira a su izquierda, la ventana está abierta y se ve reflejado en el vidrio y frente a él la silla donde está ella, con las piernas encima, envueltas por los brazos. Él está sentado con la silla al revés, el respaldo en su pecho, las piernas ligeramente dobladas.
Todavía siente el zumbido en sus oídos, el envolvente y ronco murmullo de sus pensamientos entrecruzándose, creándose.
El reacciona a la pregunta de ella y cierra los ojos para decir lo que tiene que decir. Respira hondo, comienza:
"Antes creia que nos unía un vínculo, uno muy fuerte e intenso, pero ahora me doy cuenta que no es así. Que no estamos inextricablemente e indisolublemente relacionados"
Ella abre los ojos con genuina sorpresa, no imaginó este comienzo. Traga saliva aceleradamente pero esta vez no es para preguntar, sino para callar. Baja la mirada como sometiéndose al veredicto.
Él continúa, arrastrando las palabras, poniendo una delante de la siguiente con una calma casi irreal.
"Donde antes veia dos seres unidos, ahora veo sólo uno.."
Silencio con eco.
"Hay quienes no lo notarán y verán a nuestro "todo" como 2 formas separadas, pero yo sé y percibo ciertos detalles sutiles de la realidad que me lo hacen evidente, que estos 2 entes que somos tu y yo, se ven, se reconocen y saben sobre la natural unidad que constituyen. Quienes no perciben esto buscarían tomar una decisión, pero para nosotros no es necesario, porque simplemente somos"
Ella suspira hondo, una sonrisa se dibuja en su cara, se siente liviana, muy liviana, leve, etérea, gradualmente translúcida, aire, sonido, sólo luz.
Él reabre los ojos y se queda contemplando, sin pestañear, la silla frente a él tan vacía, tan silenciosa, mientras el viento mueve la hoja de la ventana abierta ronroneando algún misterio tipico de los días de visita...
dimanche 15 juillet 2007
amiguitos imaginarios
A saber (de izq a der, ahora que estudio las lenguas semiticas y arabicas) :
- Perro
- Socotroco
- Mathilde
- Gato (el archienemigo de "Perro")
jeudi 5 juillet 2007
lundi 28 mai 2007
E-vidente
"Cuidate, especialmente hoy… no te había visto nunca así" le dijo su amiga cuando se despidieron.
Ella no entendió a qué se refería y, como no tenía ánimo de desentrañar misterior wevones, rellenó su copa y la inclinó sobre sus labios hasta verla vacía. Y eso que bebió con los ojos cerrados…
"Hablar con los objetos inanimados no va a ayudarme" –se dijo cuando notó que la botella vacía no le respondía nada sobre los dilemas existenciales que la aquejaban.
De todas formas, ese día aprendió que la ceguera no es exclusiva de los no-videntes…
*la foto es mia
lundi 19 mars 2007
3 en 1. II parte
Qué comes que adivinas?
Hace al menos 8 dias que no se le acerca, que no lo toca, no lo mira a los ojos, no sonrie, que solo habla para decirle buenas noches o buenos dias.
Hace una semana que pidio licencia medica en el trabajo y se queda sola en casa a mirar por la ventana. Asi esta cuando él se va temprano y asi esta cuando él regresa, al final del dia.
No tiene expresion triste ni enojada; de hecho, no hay expresion alguna en su rostro palido que parece haber envejecido unos 5 anos en estos ultimos dias. Su mirada parece vacia o nostalgica, la verdad es dificil descifrarla, pero es evidente que alguna cosa le ha removido lo mas profundo de sus estructuras, de sus soportes emocionales, de su configuracion del mundo.
O tal vez no. Tal vez solo esta dormida, hipnotizada, en estado de letargo o hivernacion de alegria.
Lo que es evidente, eso si, es que no es la misma chica sonriente y conversadora, hiperkinética y alegre que solia ser. Eso si esta claro.
A las 20.30 llega él. Se saca el impermeable, deja su maletin sobre la silla, al lado de la puerta. Parece que por primera vez en 2 semanas la ve en verdad. Se sacude el pelo un poco mojado por la lluvia, tose 2 veces y carraspea como para que ella lo mire y lo salude antes que él le dirija la palabra. Contrariado por el nulo feedback, camina los 4 pasos que separan el hall de acceso del sofa en que ella esta sentada mirando por la ventana.
Comienza a decirle que esta cansado y que le duele la espalda, que en el trabajo ha tenido muchos problemas y que el ascenso, lejos de tenerlo en mejor posicion, no ha hecho sino cargarlo de responsabilidades extra –le dice lo de siempre- que esta vida es una mierda y que cualquier dia se va a dar un balazo en la boca, porque nada vale la pena.
Y cuando él dice "nada" pone tanto énfasis en la palabra, que a ella le da escalofrio, pero su unica reaccion visible es la piel, que se le eriza.
El se sienta en el apoya-brazo del sofa, le toma el pelo con la mano derecha despejando su cuello –tose un par de veces mas y maldice el clima de esa ciudad- le da un beso cerca de la nuca mientras con la mano izquierda le sujeta un pecho.
Ella no tiene ninguna reaccion.
El se para frente a ella sin disimular su disgusto y, haciendo gala de toda su sensibilidad y comprension, enuncia con aire desafiante y omnisapiente, la frase con que se consagra: "Mhh… a mi no me enganas… a ti te pasa algo, verdad?"
(teclado anormal, no hay acentos decentes aqui :P)
3 en 1. III parte
Cuando mi hermano y yo éramos chicos, mi padre nos contaba cuentos inventados por él o rescatados de su propia infancia; una suerte de compendio de tradicion oral, el traspaso de una cultura ancestral, la entrega de herramientas basicas de supervivencia.
En ese contexto aprendi las primeras poesias –que ya compartire aqui- varias historias de la vida real, cuentos rarisimos y una que otra fabula. De la etapa fabulera he aqui la mas trascentental y dificil leccion de vida...
"El pollito y el tren"
Una tarde campestre, soleada y tibia, un pollito picoteaba el pasto en busca de gusanitos, semillitas y alguna otra cosa que le sirviera de alimento.
Picoteando y picoteando se fue alejando del nido hasta que llego a la linea del tren. Como frecuentemente pasaban trenes de carga llenos de maiz, el pollito encontro ahi un verdadero festin y se puso a comer sin fijarse que estaba con medio cuerpo dentro de la linea y el resto afuera.
En eso, sin que el pollito lo notara por lo concentrado que estaba, paso el tren como un volido y el apenas alcanzo a moverse y el tren le corto el poto (el trasero).
El pollito brinco a la orilla, se miro la espalda y, viendo su cuerpo sin poto, decidio regresar para recuperar la parte de su anatomia que habia quedado botada por alla mas lejos, arrastrada por el tren, pero esta vez poniendo atencion a no meterse completo en la linea, sino que recoger su poto desde el ladito.
Camino hasta donde estaba su poto y con sus alitas y su piquito lo agarro y comenzo a intentar ponerselo. Tan concentrado estaba que no escucho venir el proximo tren que, pasando como un volido, sin piedad le corto la cabeza.
moraleja: NUNCA pierdas la CABEZA por un POTO.
PS. 1: gracias papa
PS. 2: dedicada con mucho carino e insistencia a E.B.H (y a tantos (as) otros)
PS. 3: si o no que a esta entrada le "llora" una ilustracion como las de Montt?!! ;)
vendredi 2 février 2007
Argumentos
Mis ojos la miraban fijamente, pero con expresión seca y casi neutra, aunque mi mandíbula apretada delataba desprecio por esa situación, un desprecio dolido, añejo, regurgitado, sabido de memoria.
Ella continuaba a buscar calificativos que me hicieran caer en cuenta cuan maldita soy.. -"tu soberbia es enorme!... y es un pecado capital".
No pude tragar más palabras. ¡Me arguye con su leit motif que para mí no significa nada! - "No me interesan los pecados mortales ni veniales, madre" le lancé seca y hastiada. Sé que mis palabras se fueron directo a sacare los ojos, a establecer una distancia infranqueable entre ella y yo.
Su siguiente argumento fue el llanto ahogado -mientras se alejaba girando su cabeza para hablarme- con repetición alterada del chantaje emocional que dejara bien en claro que soy un ser asqueroso, bajo, dominado por el egoísmo, incapaz de retribuír el amor que tan generosamente se le prodiga...
Evalúo la situación en 2º posición respecto de mí misma: la madre tiene razones para apoyar a la hija, PERO el conflicto ha sido con el padre. La hija va a irse de todas formas, la madre permanecerá con el padre y ciertamente no querrá quedarse en mala relación con él, necesita reforzar y edificar motivos que justifiquen su actuar. Busca a la hija presionándola en aspectos que sabe que la harán reaccionar mal. Detona inconscientemente la discución. Se desquita con la hija, se reconcilia internamente con el padre. Modelo de la vida re-establecido.
Al final, supongo que soy una especie de psicópata... Dios me libre de tener una hija como yo... por esto y otras cosas, escúchanos Señor, te rogamos.
mardi 30 janvier 2007
Visión periférica
- Mírame a los ojos, no voy a escucharte si no me miras directamente a los ojos...
- Es que tengo una buena razón..
- A ver, ¿cual?
- ¿Has notado que en las noches, si miras al cielo, ves muchas estrellas y sueles quedarte pegado viendo las más brillantes?
- Mmhh... sí...
- Ya. Y ¿has notado que a veces, cuando miras en otra dirección, por el lado aparecen nuevas estrellitas que a la primera mirada no notaste?
- Sí.
- Y ¿te has fijado que si las miras directamente no logras encontrarlas de nuevo y parece que hubieran desaparecido...?
- hmm...
- ¿...y en cuanto desvías la mirada, reaparecen en el rabillo del ojo con toda su luz y pequeños resplandores?
- entonces...?
- pasa que hay palabras como pequeñas estrellas, ideas sutiles que subyacen y que sólo podemos descubrir si las vemos con la mirada entornada, si las escuchamos desde el profundo silencio de la concentración absoluta... dime, lo entiendes ahora?...
*La tarea de Bitten. Lo que hay que hacer:
1. Agárrese el libro que tenga más cerquita.
2. Déle hasta la página 123
3. Váyase ahora hasta la quinta oración
4. Cópiese las siguientes tres oraciones
5. Publíquelas en su blog junto con el nombre del libro y su autor
6. Póngasela de tarea a otros tres cristianos
versión que yo leí:
J'en étais à la dernière fenêtre quand je l'endetendis entrer dans la pièce. Ouvrant de grands yeux, je me retournai et le regardai par-dessus de mon épaule gauche.
-"Monsieur...", bredouillai-je. Je ne savais trop comment lui expliquer mon iniciative.
Yo estaba en la última ventana cuando escuché que él entró en la habitación. Abriendo unos enormes ojos, me giré y lo miré por encima de mi hombro izquierdo.
- "señor" balbucée. No sabía cómo explicarle mi iniciativa...
La jeune fille à la perle, Tracy Chevalier (1999)
Libro preciosísimo!!!
Paso la tareíta pa hacer leer a 3 más :)
- Dani
- mi prima
- Hiscariotte
mardi 23 janvier 2007
El tiempo perdido
Vive en un pueblo cerca de la ciudad. Allí vivieron sus bisabuelos, sus abuelos, su madre y ahora ella. Es un típico pueblo de campo, partido por la mitad debido a la línea del tren. Ella vive "al lado de acá" de la línea, cerca de la antigua casa de sus abuelos. Desde hace algunos años su abuela se cambió a una casa nueva que queda "al lado de allá" de la línea, donde vive con 2 de sus hermanas solteronas. Difícil resolver los pasos peatonales y vehiculares, pero bueno, la gente se las arregla.
El fin de semana viajaría al sur y entonces ese miércoles, en vez de irse volando a tomar el bus, se fue al terminal de buses interregionales a comprar su pasaje. Como esto retrasó su horario habitual y ella es medio maniática, decidió irse en taxi para recuperar los 20 ó 30 minutos que perdió.
Es fin de octubre, el día está exquisito, soleado, tibio, de lindos colores. El paisaje la fascina, como siempre. Como nunca.
Cerca de su parada comienza a despertar de su trance de viaje, mira hacia la izquierda y nota que el tren está parado y hay aglomeración. - "Uy, que pena... otra vez alguien reventado de tren... que pena, pobre gente" piensa y traga saliva mientras se le arrugan los ojos debido a la empatización. Gira la mirada hacia el frente mientras el paisaje sigue corriendo en la ventana. Un minuto más de viaje. - "En la pasarela, por favor", anuncia al chofer. Paga, se baja, atravieza la carretera, llega a su casa.
El calor se siente más intenso y entonces es agradable entrar en la casa, que es bastante fresca. Ahí estarán sus padres; almorzarán los 3 como siempre. Ella entra, los saluda, va hasta el baño, se lava las manos, se sienta a comer. Masca, traga, habla 2 palabras, vuelve a mascar. termina su comida, se va a su pieza.
Se sienta frente al compu y revisa su correo. Lee, responde, escribe.
Suena el teléfono y contesta.
"Aló? tía?... hhmm.. ah.. euh.. a ver, espere, la llamo...", camina hasta el living y le avisa a su madre -"mamá, es la tía C; está toda nerviosa, lloriqueando".
La mamá pone cara de hastío, siempre le vienen con historias raras y dramas sin sentido, pero se levanta del sillón para contestar, va bufando - "puff!! quien se murió ahora!!"
"Ay mamá, no seas así". Se le hiela la sangre en las venas, no sabe por qué. Se queda ahí unos segundos, tampoco sabe por qué.
La madre contesta con la voz seca, para no dilatar mucho la conversa - "Aló, tía... AHHH??!! cuando? dónde?". Se le doblan las piernas, se encorva su espalda, deja el teléfono tirado y se gira hacia su marido y su hija; grita "mi mamáaa... la atropellaron". Su cara se desencaja, sus ojos se desorbitan.
Entonces ella siente el temblor en sus propias piernas y rearma las imágenes del puzzle de sus últimas 2 horas.
Ella siente miedo, ha entendido todo.
La abuela hizo el recorrido como habitualmente hacía, se bajó donde le correspondía, atravezó la carretera y, como vivía al lado de allá de la línea, se dispuso a cruzar. Mala cosa que sea complicado hacer cruces peatonales en las líneas férreas.
Cuando ella estaba llegando y miró a la izquierda y vio el tren detenido -la multitud saboreando el morbo- tuvo razón en arrugar los ojos.
Cuando su madre hizo esa mala broma acerca de la llamada de la tía, tuvo razón, su sangre, en congelarse.
En el cuartel le entregaron una bolsita con la cartera de su abuela, la tomó con ansia y la estrechó contra su pecho. En ese minuto entendió, para siempre, el verdadero significado del tiempo perdido.
mercredi 3 janvier 2007
colorín-colorado, ese cuento...
Algunas personas cercanas le recriminaban siempre su forma huraña y arisca: ella se decía reservada, ellos le decían "ostra".
Pero pasó alguna vez en la vida de la niña-gato que se encariñó con alguien y no asomó más sus garritas y decidió que era el momento apropiado para ofrecer su pequeño tesoro. Toda valor, desarmó cuidadosamente su armadura y la dejó debajo de la cama. Se dirigió a terreno desconocido y misterioso, donde habitaba quien recibiría sus regalos.
Pero como no siempre las cosas permanecen bajo nuestro control (argh desesperación) y en ocasiones tendemos a ir más allá de lo que el pepe grillo interno nos recomienda, resultó -como a veces resulta ser- que su tesoro quedó aplastado debajo de una montaña de equívocos y situaciones con olor a mierda (hhmm.. el vocabulario se salió de norma, señorita) y sus piernas -que siempre fueron muy firmes- y su voluntad -que lo era aun más- se fatigaron y se doblaron hasta hacerla caer... (ya, haga click en "play" y siga leyendo hasta el final)
...Se sacudió un poco, recogió sus palabras de miel y sus caricias de seda -que habían quedado botadas por cualquier lado- les sacó los restos de suciedad salpicada, se tragó los mocos, se enjugó las lágrimas... y se fue.
Lo único que se le escuchó decir mientras partía, fue que no hay héroes ni villanos, que las relaciones se construyen y se destruyen de a dos...
vendredi 22 décembre 2006
Escuela para padres
La mujer temblaba mientras movía las sillas para que sus hijos -de 8 y 6 años- se sentaran a su lado. Tragaba saliva rapidito porque no quería llorar pero resulta que sus ojos se habían puesto gordos de tantas lágrimas contenidas. Estaba fuera de sí de una manera muy rara, como cuando las situaciones se tornan tan atemorizantes que ya ni siquiera vale la pena estresarse; una especie de sobredosis de adrenalina que la había dejado medio laxa.
Ella llevaba ya tiempo con depresión, se sentía inmensamente sola, desprotegida, incomprendida, fea, inservible, ignorada. Anhelaba tanto encontrar un poco de apoyo; quizás "aliados", sentirse perteneciente a algo, a alguien. Buscaba con angustia y desesperación a qué asirse...
Pensó en sus hijos, tan chicos, tan ignorantes de los dolores de la vida, tan limpios de egoísmos adultos, tan incondicionales, tan buenos... seguro ellos la apoyarían y se transformarían en su fortaleza. Ellos, de alma limpia. "Total son chicos, no entienden de estas cosas y lo que no se conoce no puede dañar", se decía a sí misma mientras los veía sentarse a su lado.
- Niños, siéntense aquí, tengo que decirles algo...
Los niños eran simplemente niños, no eran personas estúpidas ni insensibles, se daban perfectamente cuenta que la mamá llevaba mucho tiempo mal, llorando, triste. No lo hablaban entre ellos, no lo decían a los amigos, no lo decían a nadie pero sabían qué pasaba y les dolía y les ardía el pecho cuando escuchaban música tristona en la radio y corrían a cambiar la emisora para que la mamá no la oyera y no se pusiera a llorar.
- ¿qué pasó mamá? (miedo de la respuesta)
- Niños... ( silencio asqueroso, espeso, eterno )
- Su papá tiene una amante.
Nadie sabe lo que pasó inmediatamente después.
Como resultado posterior, quizás el niño lo bloqueó, quizás la niña lo transformó en herida permanente. La madre... probablemente olvidó el episodio o quizás no, pero ciertamente nunca supo ni dimensionó los efectos de su confesión en sus hijos. No la culpo, no existe una escuela para padres...
lundi 20 novembre 2006
El miedo y el Toro
Yo miro sin poder decir palabra, absorta en la belleza de su pelaje y en lo aterrorizante de su actitud, parece que nadie más lo nota, nadie mas se ha dado cuenta de un toro de lidia de 1.80m de alzada, brioso, negro como noche eclipsada, brillante bajo el sol sofocante y crudo, hecho furia de ola, erupción inminente…
Sale del pasillo al patio empedrado y me ve.
Es a mí a quien busca, yo no lo sabía.
Fija sus ojos encendidos en los míos y comprendo que si no huyo, me destroza.
No tenía idea que una bestia tan colosal pudiera correr a tal velocidad, lo aventajo en 50 m y le bastan 3 segundos para alcanzarme, llego a otro pasillo y el muro de ladrillos irregulares tiene salientes que me sugieren peldaños, cornisas que me permiten sujetarme, encaramarme para estar a salvo. No alcanzo a escapar del todo, el Toro me da un cabezazo en los muslos –por suerte no una cornada- y eso me impulsa un poco más arriba. Quedo colgando sostenida por mis dedos, el Toro a 1 m de mí, acosándome, agitando sus patas, bufando su furia.
Noto que alrededor de él hay más gente y que a ellos no les hace nada. Les pido que se protejan, me dicen que no hay de que protegerse.
El Toro se distrae un segundo alejándose unos metros, la gente me sugiere que baje del muro y aproveche para ir a un lugar más seguro. Finalmente les hago caso: bajo del muro, corro hasta el edificio desde donde miraba al comienzo, subo las escaleras exteriores y me refugio en la terraza.
“Un Toro no va a subir a un edificio”, pienso y el Toro me ve de nuevo y corre furioso y sube…
Llego al borde, a la cornisa angosta y frágil, olvido mi vértigo y camino por ella.
“Un Toro no puede caminar por una cornisa”, me digo y entonces el Toro salta de la terraza y camina por la cornisa con más destreza que yo.
Sé que si me alcanza va a destrozarme, va a destruirme completamente, pero ya no tengo donde más escapar, me sujeto del borde y vuelvo a la terraza del edificio.
El Toro está frente a mí, mirándome. Yo estoy de espalda al vacío, al borde de la terraza, mirándolo. Va a despedazarme, lo sé.
El animal me rodea sin hacer nada, cuando pasa suficientemente cerca estiro mi mano y no sé por que, realmente no sé por que, le acaricio la cabeza. El Toro retrocede, vuelve a su lugar de embestida, resopla desbordando energía.
Me concentro profundamente en ese segundo y pienso “No sé por que va a destruirme, no sé que fue lo que hice, sólo sé que es ahora, que no hay nada mas por hacer. Lo que tenga que pasar, que pase ya”. No verbalizo, sólo lo pienso muy fuertemente y siento cierta calma al entender esa realidad.
Unos segundos de silencio total. No hay más bufidos ni percibo mas agitación.
El Toro responde (¡!), yo no llego a notar si habla o piensa, pero me responde diciendo: “Ya no puedo destruirte… tú ya no me temes”
samedi 11 novembre 2006
Chocolate del sur
Tengo frío aunque no tanto tampoco, porque estoy todo el rato moviéndome de un lado a otro. Mi abuela dice siempre que solo los flojos tienen frío (porque se la pasan sin hacer nada) y yo no quiero que piense que soy floja. Esta tarde he vendido solo 4 bolsas de habas y eso no es mucho, me da pena, pero por eso mismo sigo atenta a la gente que sale del supermercado, por si alguien mas compra. Voy corriendo a la puerta –que no me vea el guardia, sino me corre- porque va saliendo harta gente y entonces veo a una señorita de chaquetón verde que, a diferencia de las demás personas, no parece estar apurada o comprando; solo esta ahí, parada en la puerta con un libro en una mano y un cigarro en la otra (mi abuela dice que es muy malo fumar). No se por que pero me quedo mirándola, ella se da cuenta y me sonríe, pienso en acercarme a ofrecerle habas, pero no lo hago, solo me quedo parada mirándola, es que quiero saber por que no tiene cara de apuro o de enojo o de cansancio, como las demás personas que salen cargadas de bolsas, quiero saber por que me sonríe.
Intento vender a un grupo de personas pero nadie me compra mis habas, por un instante deja de salir gente y entonces me decido y me acerco a la señorita de chaquetón verde.
“hola”, le digo saltando a su alrededor y agrego “ me compra habitas?”
Ella me mira con detención y después de unos segundos de sonreírme, me dice que no puede comprarlas porque es mucha cantidad y ella vive sola, se le echarían a perder.
Entonces repentinamente, quiero saberlo todo y comienzo a preguntar sin pausa.
“Vives aquí?”
“Si… por aquí… cerca del supermercado”
“Y trabajas aquí en Pto. Montt?”
No… trabajo en Puerto Varas”
“Y como te llamas?”
“P… y tu, como te llamas?”
“Catherine Marcela Anabalon Gutierrez” (le lanzo mi nombre completo como tiros de metralleta, me gusta cuando me preguntan como me llamo, pero ella no me entiende y me re pregunta, le vuelvo a decir, esta vez mas rápido aun y sigue sin entender, como a la cuarta vez al fin me dice “ahhh”)
“Oye y tu vives sola? No tienes hijos?”
“No… no tengo hijos y vivo sola, por eso no necesito tener mucha comida en la casa”
“Y cuantos años tienes?”
“&%>**#… y tu, cuantos tienes?”
“yo tengo 9 pero ahora en noviembre cumplo los 10”
“oooh… para tu edad yo debo ser toda una vieja entonces”
“nooo! Tu no eres vieja, eres linda”
Ella puso una gran sonrisa en su cara, como si nadie nunca le hubiera dicho eso, hasta diría que se sorprendió de escucharlo y me miro con cara de hacer nanai y me dijo que yo era una niña muy linda.
Le dije que era una niña muy linda y me miro con sus ojos redonditos y me dijo “gracias”, muy tranquila y casi habituada a responder a un comentario como el que acababa de hacerle. No se por que las palabras de catherine-marcela-anabalon-gutierrez me dejaron en silencio total. Quizás por la espontánea gratuidad de su declamación, quizás porque ella estaba trabajando –y vaya si era una muy aplicada trabajadora- y en su precioso tiempo de infancia en que debería estar jugando y esta trabajando, se tomo 5 minutos para acercarse a conversar conmigo por quien sabe que motivo.
Comencé a decirle una nueva frase pero me dejo con las palabras a la mitad porque salio gente del supermercado y ella estaba en pleno horario de trabajo, así que vi como se les acercaba diciendo “compra habitas?” y hubo un par de respetables padres de familia que, al verla a mi lado, por hacerse los graciosos conmigo le compraron habas extendiéndole el billete mientras me miraban a mi (viejos asquerosos) poniendo cara de “mira que bueno soy con tu amiguita…”. Filo, no me importo porque ella vendió unas 4 o 5 bolsas en 3 minutos, que era l mismo que había conseguido vender durante toda la tarde.
Mientras entregaba la plata a su abuela, entre al supermercado, compre un chocolate y cuando ya me iba le extendí la mano haciéndola piola y se lo pase.
“Es un intercambio justo”, pensé. “Ella me dio chocolate para el alma, yo le doy uno para la barriga…” y me fui a mi casa con la cara y los ojos llenos de sonrisa chocolatada.
mardi 3 octobre 2006
Decisiones mortales - final
Todavía siente el zumbido en sus oídos, el envolvente y ronco murmullo de sus pensamientos entrecruzándose, creándose.
Reacciona a la pregunta de ella. Cierra los ojos para decir lo que tiene que decir. Respira hondo, comienza:
"Antes creia que nos unía un vínculo, uno muy fuerte e intenso, pero ahora me doy cuenta que no es así. Que no estamos inextricablemente e indisolublemente relacionados"
Ella abre los ojos con genuina sorpresa, no imaginó este comienzo. Traga saliva aceleradamente pero esta vez no es para preguntar, sino para callar. Baja la mirada como sometiéndose al veredicto.
Él continúa, arrastrando las palabras, poniendo una delante de la siguiente con una calma casi irreal.
"Donde antes veia dos seres unidos, ahora veo sólo uno..."
Silencio con eco.
"Hay quienes no lo notarán -pero yo sé y percibo ciertos detalles sutiles de la realidad que me lo hacen evidente- y verán a nuestro "todo" como 2 formas separadas, pero para mí estos 2 entes que somos se ven, se reconocen y saben sobre la natural unidad que constituyen. Quienes no perciben esto buscarían tomar una decisión, pero para nosotros no es necesario, porque simplemente somos"
Ella suspira hondo, una sonrisa se dibuja en su cara, se siente liviana, muy liviana, leve, etérea, gradualmente translúcida, aire, sonido, sólo luz.
Él abre los ojos y se queda contemplano, sin pestañear, la silla frente a él tan vacía, tan silenciosa, mientras el viento mueve la hoja de la ventana abierta ronroneando algún misterio de día de visita...
dimanche 1 octobre 2006
Decisiones mortales II
Desde que enuncia la pregunta ya sabe la respuesta, pero quiere constatar -por enésima vez- que su teoría de conjuntos es correcta.Cuando lo mira y ve sus ojos semiabiertos y su cabeza inclinada, sabe que no está ahí, que está sumergido en su reflexión de colores a velocidades intentendibles.
Alguna cosa en la garganta o en el cuello o en las manos le da la respuesta anticipadamente, pero le parece correcto formular la frase, modular cada letra dándole vida desde el minuto en que sus labios se mueven para formar el sonido. Sabe que darle sonido a las ideas las dota de cierta materialidad indesmentible, les da forma concreta y, principalmente, sabe que él debe pronunciarse conscientemente sobre la situación... Porque sabe que él sabe... sobre el peso de las palabras y de los hechos.
Traga saliva para aclarar la voz sin tener que toser -no quiere distraerlo- presionando fuertemente la lengua contra el paladar.
Finalmente se decide a entreabrir los labios para dejar escapar un sonido. Los abre sin variar su postura, pero dentro de la boca, la lengua hace un movimiento de contracción de su parte trasera y se mueve hacia arriba, sin llegar a tocar el paladar, como poniendo su base atenta para el asalto verbal.
Acompaña este movimiento con la expulsión de aire desde el estómago, a velocidad de ansiedad contenida, que roza las cuerdas vocales -haciéndolas vibrar- y siguiendo su curso apenas afectado, lo que lo hace chocar con las vias respiratorias, cambiando de dirección en 90º, para poder entrar a la boca y, junto a la forma que los labios han determinado, salir finalmente bajo la forma de una "Y...?"
Su "Y" produce eco en su boca, ya reseca. Traga más saliva y repite el proceso, con más aire, con más contracciones automáticas, con más músculos trabajando al 100% porque toda ella necesita una respuesta. "di... qué decidiste...?"
*dibujito: de la loquita quescribe
jeudi 28 septembre 2006
Decisiones mortales
Los sonidos y ruidos comienzan a desvanecerse gradualmente; de identificar hasta la dirección de procedencia y hacer una compleja imagen mental al respecto, pasa a sentir solamente un fondo que lo aturde o lo hipnotiza.
En pocos segundo, ya no está ahí. No en el plano que entendemos como conciencia.
La magnitud del tiempo no tiene más sentido, sólo existe ese espacio estanco en que flotan, sin mucha calma, cientos de pensamientos que se entrecruzan y chocan y dan origen a otros, como nacimientos de pequeños planetas y sistemas.
El entorno de sonido se parece a una acuarela abstracta. Las imágenes exteriores ya ni siquiera las percibe, aun teniendo los ojos abiertos.
No reconoce el paso del tiempo claramente. No es posible que los hechos que se han sucedido con ese nivel de fluidez y complejidad hayan transcurrido en un período de tiempo tan reducido. Definitivamente el tiempo es relativo. Y no es la física la que genera esta certeza. O quizás sí... en este minuto da igual.
Uno de los manchones de color que compone el marco auditivo hipnótico toma mayor saturación e intensidad. Se configura lentamente pero no le permite, aun, abandonar el estado en que se encuentra, ese estado atento, presenciando a sus planetas y sistemas rotar y trasladarse en inminente riesgo de choque. Está maravillado del espectáculo, pero también sabe que es sólo un medio, ya que entró ahí con un objetivo definido.
El color-sonido toma cuerpo. Es ella, sentada frente a él, mirándolo fijamente, las piernas dobladas y sujetas por los brazos, sobre la silla.
Entonces él recuerda.
El sistema interno se desestabiliza, sacude su cabeza y pestañea repetidas veces, carraspea.
El eco sonoro difuso se repite, pero con forma audible en el plano estandar. Ya identifica letras, palabras, sentidos. Está regresando y debería venir con una respuesta.
- Y? di... qué decidiste?
lundi 21 août 2006
Déjà vu
No hay nadie pero no se siente solo, todo ahí le es familiar: el olor a vainilla y madera, el ruido del viento silbando en los cipreses, el movimiento ondulante de la cortina que a ratos deja ver el vidrio roto, las piedras ennegrecidas de la chimenea, el crujido -casi gemido- de las tablas del piso bajo el peso del vaivén de la mesedora.
Mira directo a las llamas, las manos todavía bien estiradas desentumeciendo los dedos. Los mueve lentamente y los cuenta, para asegurarse que están todos.
El borde exterior de las llamitas es intensamente amarillo y al fijar la vista en él, recuerda la mirada de súplica que los ojos verde-amarillentos -clavados en los suyos- le lanzaron.
Se mira las manos acercándolas más a la luz: tiene una mancha. El índice de la mano derecha lo lleva directo a su boca y lo saca untado de saliva. Lo baja hasta la mano izquierda y frota suavemente. La sangre se diluye fácil porque aun está fresca.
Vuelve a meterse el dedo en al boca, siente la saliva ya fría y mezclada con sangre cuyo sabor ferroso distingue inmediatamente, le es familiar. Todo le es familiar.
Se seca el dedo en la pierna derecha y saca un cigarrillo. Lo prende en la chimenea y después de una aspirada honda, se dice a sí mismo que ahora sí que ha sido la última vez...
